Cuando se está descansando. Uno de los peores ruidos que puede escuchar una persona es el sonido de la cama mientras le falta engrasamiento. Los padres de muchos niños suelen hacer sus habitaciones cerca. De esta manera cuando el niño es muy pequeño, puede ser atendido por ellos inmediatamente.

Generalmente esto puede ser un gran error porque cuando el niño va creciendo puede caminar por si mismo. En el momento en que el mismo escuche los sonidos emitidos por los padres, inmediatamente el ira a ver que pasa.

Muchos niños encuentran a sus padres en el puro acto. Debido a que ellos dejan las puertas abiertas o simplemente no usas puertas directamente en las habitaciones. Es de suma importancia tener precauciones teniendo las puertas cerradas. Además de esto es de vital importancia que haya cierta distancia entre la habitación de los niños y la de los adultos.

Prácticamente un niño no se afecta cuando ve los adultos en pleno acto. Sino que el mismo es afectado por las reacciones de los padres al ser descubiertos. Las secuelas y la curiosidad que forman los sonidos pueden ser un detonador el cual ayude a que el niño quiera saber qué pasa.

Historia de Johnny

Una madrugada un niño llamado Johnny se despertó una noche y escuchó ruidos extraños. Él se levantó y se dio cuenta que provenían de la habitación de su padre y su madre.

En el momento en que los adultos escuchan que la puerta suena, alcanzan a ver una cara del niño. Esto sucedió mientras ellos están dentro de las sábanas, uno sobre el otro, abrazados.

Johnny, al no comprender muy bien lo que estaba viendo, pregunta: “¿Qué están haciendo?”

Los padres en medio de la circunstancia, y sin saber que responder, se miran. Hasta que su padre dice: “¿Recuerdas que nos pediste un hermanito? Pues lo estoy poniendo dentro de tu mami, y así en nueve meses puedas tener tu hermanito”.

Johnny salió contento con la respuesta, dijo buenas noches y cerró la puerta tras de él.

Al pasar los días, cuando llegó su padre del trabajo, se encuentra a Johnny llorando en las escaleras.

“¿Qué pasó hijo, por qué lloras?” – dijo el padre.

“¿Recuerdas el hermanito que estabas poniendo en mamá la otra noche?” – pregunta Johnny con lágrimas en los ojos.

“Sí hijo, claro que sí” – responde el padre intrigado.

“Pues es que esta mañana vino el cartero, y creo que ya se lo comió” Así dijo el pequeño mientras estaba llorando.

¿Puedes imaginar que cara puso el padre?

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